“Pedir ayuda no es una señal de debilidad, es el primer paso de una recuperación”

Día de la Salud Mental:

Dr. Daniel Chame, médico psiquiatra de adultos y docente de Medicina USACH, destacó la importancia de “visibilizar los factores que promueven el bienestar”, y recalcó que el mayor trabajo pendiente “está en la prevención y la promoción”, algo que no es “muy distinto de lo que ocurre en la salud general”.

El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora cada año el 10 de octubre y abre una oportunidad para crear conciencia acerca de estos problemas en todo el mundo. En el caso de nuestro país, los últimos datos encienden las alarmas. La salud mental de la población en Chile se deterioró en varios indicadores, alcanzando sus peores niveles desde la pandemia. Además, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de este tipo de problemas, según el último Termómetro de la Salud Mental Achs-UC.

Dicha cifra representa un aumento de 5,8 puntos porcentuales frente a la de abril de 2025 (12,7%) y la más alta en cuatro años, sostiene el informe elaborado por la Asociación Chilena de Seguridad (Achs) y el Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, de la Pontificia Universidad Católica de Chile que, en esta duodécima ronda contó con una muestra aleatoria de 2.700 individuos, midiendo a personas mayores de 18 años de centros urbanos de todo el país.

En este contexto, lo primero que destaca el Dr. Daniel Chame, sobre todo para las personas que están enfrentando un problema de salud mental y que tienen dudas en pedir ayuda, es que “siempre hay algo que se puede hacer, en todos los casos, con o sin medicamentos”.

En cuanto a que las personas que acceden a tratamiento, según el estudio, presentan altos niveles de mejoría, el médico psiquiatra de adultos profundiza que “uno de los factores que más favorece el pronóstico es contar con una red de apoyo, que puede ser la familia, las amistades e incluso el propio equipo de salud. Pedir ayuda no es una señal de debilidad, es el primer paso de una recuperación”.

Para el especialista y docente de Medicina USACH, es muy importante “visibilizar los factores que promueven el bienestar, porque en gran medida son estructurales”, y agrega que el “mayor trabajo pendiente está en la prevención y la promoción, algo no muy distinto de lo que ocurre en la salud general”.

➽ Más del 18% de los encuestados presenta problemas de salud mental y, por primera vez desde la pandemia, empeoran simultáneamente indicadores como depresión, ansiedad, insomnio y soledad. ¿Cómo se explica este deterioro y qué factores podrían estar detrás?
-Una lectura posible es la incertidumbre generalizada frente al futuro, en un contexto de importantes cambios sociales a nivel nacional e internacional. El propio Termómetro muestra cuáles son los factores que generan más estrés: la inseguridad asociada a la delincuencia y el narcotráfico y, con un aumento llamativo, fenómenos como el cambio climático y los cambios sociopolíticos del país.

También se observa un alto nivel de estrés ante la posibilidad de enfermar y no poder costear un tratamiento o recibir atención, perder el empleo o que la automatización y la inteligencia artificial afecten la estabilidad laboral propia o de alguien del hogar.

➽ Los síntomas de depresión y ansiedad son especialmente altos entre los menores de 30 años. ¿Qué factores afectan la salud mental de las nuevas generaciones?
-Hay abundante evidencia de precarización de la vida adulta, sobre todo entre los más jóvenes, lo que genera una sensación de fragilidad y eventual desamparo. Esto se refleja en la creciente dificultad para comprar una vivienda o incluso pagar un arriendo, la inestabilidad laboral y el alto desempleo, incluso entre quienes tienen estudios universitarios completos, algo que antes se consideraba una vía de movilidad social.

A esto se suma que las redes de apoyo familiares y sociales están cada vez menos disponibles. Todos estos elementos funcionan como factores protectores de la salud mental y hoy se encuentran estructuralmente debilitados o ausentes.

➽ Los síntomas moderados o severos de depresión afectan al 20,5% de las mujeres, frente al 11,6% de los hombres. ¿Cómo se explica esta brecha de género?
-Esta diferencia puede explicarse, en parte, por la forma en que se expresa y se maneja el estrés. Clásicamente, aunque estas categorías no son excluyentes, se habla de un perfil “externalizante”, más frecuente en hombres, con conductas disruptivas o consumo de sustancias que se visibilizan fuera del ámbito sanitario, y de un perfil “internalizante”, con síntomas ansiosos y depresivos, que suele motivar más consultas en el sistema de salud.

Sin embargo, lo más importante son los factores estructurales ligados al género: la violencia de género, una fuente indiscutible de problemas de salud mental; la alta carga de cuidados en un contexto de precarización económica y laboral, ámbitos en los que ya existen desigualdades de género; y el debilitamiento de las redes de apoyo para asumir esas responsabilidades.

➽ Un 61% de quienes presentan problemas de salud mental no reconoce la necesidad de buscar ayuda. ¿Por qué cuesta identificar estas señales y cuándo deberíamos consultar a un profesional?
– Existe una dificultad para ponerle nombre al malestar. Por ejemplo, no siempre es fácil distinguir la tristeza o un duelo —un proceso normal, de duración variable y que tiende a resolverse— de un síntoma depresivo que forma parte de una enfermedad. El error puede ocurrir en ambas direcciones: consultar por una tristeza esperable o no consultar cuando, en realidad, existe un trastorno depresivo.

Hay dos señales principales para pedir una evaluación con un psicólogo o un médico: que el malestar afecte la funcionalidad, por ejemplo, cuando el desánimo o la ansiedad impiden levantarse para ir a trabajar; o que se prolongue una vez que el factor estresante ha desaparecido, o que no exista un factor estresante al que atribuirlo.