“Sí es posible sanar de una depresión, tiene varias opciones de tratamiento con evidencia científica”
Dr. Daniel Chame, médico psiquiatra de adultos y docente de Medicina USACH:
Especialista de nuestra Escuela destacó la importancia de diferenciar los síntomas, acceder a un diagnóstico riguroso y obtener un tratamiento adecuado para un trastorno que en Chile tiene una prevalencia de un 16,2% en la población mayor de 15 años.
El Día Mundial de la Lucha contra la Depresión se conmemoró el martes 13 de enero con llamados a visibilizar este trastorno, romper estigmas y fomentar la búsqueda de ayuda profesional. En este sentido, el Dr. Daniel Chame Araya, médico psiquiatra de adultos y docente de la Escuela de Medicina USACH, recalcó la importancia de diferenciar los síntomas e identificar las señales; acceder a un diagnóstico riguroso para obtener un tratamiento adecuado e iniciar un proceso de recuperación.
Asimismo, el especialista dio cuenta de cuál es la realidad de nuestro país respecto a este trastorno específicamente entre la población adulta. “Las cifras más recientes en Chile sobre depresión hablan de una prevalencia de un 16,2% en la población mayor de 15 años. Ahora bien, en términos de síntomas depresivos, esta cifra es más alta y varía entre un 14-25% en la población general”, señaló.
En cuanto a las cifras a nivel mundial, el psiquiatra explicó que “las cifras de la OMS dicen que un 5% de la población adulta ha presentado depresión en un momento dado”.
› ¿Cuáles son las señales tempranas de la depresión en adultos que suelen pasar desapercibidas o confundirse con estrés o cansancio que las personas más cercanas deberían detectar?
– Hay que identificar señales y maneras de presentación de estas señales. Podríamos decir que un estado de ánimo persistentemente bajo por más de dos semanas, asociado a la falta de placer frente a actividades que antes eran agradables, asociado a alteraciones de lo que llamamos “ciclos biológicos” como el sueño, el apetito y la libido, ya haría sospechar de un trastorno depresivo, que es diferente a la tristeza “normal”. Otras manifestaciones pueden ser la falta de concentración, fallas en la memoria, las ideas negativas respecto de sí mismas, el futuro o el entorno.
› ¿Por qué hay estigma asociado a los pacientes que sufren depresión? ¿Cuáles son los mitos sobre esta enfermedad que dificultan más que las personas adultas busquen ayuda profesional?
– Existen muchas teorías en torno al “por qué” hay estigma, sin embargo, en términos de factores sociales sobre los que se pueden hacer políticas públicas, podemos identificar la falta de información y de exposición de la población general a la convivencia con personas con dificultades de salud mental; estas son las áreas que más evidencia tienen en relación con la prevención y disminución del estigma en salud mental. Algunos mitos son que la depresión corresponde a un problema de “falta de voluntad”, que no tiene tratamiento o que este tratamiento sería perjudicial para la salud.
› ¿A qué se debe que se retarde la consulta médica en adultos?
– Existen varios factores, por ejemplo, la dificultad en el acceso para la población general, tanto por variables de orden económico como de disponibilidad de profesionales en la red de salud pública, como también el estigma asociado a los trastornos de salud mental.
› ¿Una persona adulta puede sanar de una depresión?
– Esta pregunta es muy importante, puesto que sí es posible. La depresión es una enfermedad que tiene tratamiento, con varias opciones que tienen evidencia científica. Sin embargo, es importante un diagnóstico riguroso para establecer un tratamiento correcto según el caso, puesto que no todas las personas responderán de igual manera al mismo tratamiento y es posible, según el caso, predecir esta respuesta.
› ¿Cuáles son los tratamientos actualmente más recomendados para la depresión en la población adulta? Además del tratamiento médico, ¿qué hábitos o apoyos cotidianos pueden marcar una diferencia real en la recuperación de un adulto con depresión? ¿Cómo se entiende su proceso de recuperación?
– El tratamiento de la depresión comprende tres pilares fundamentales que son los siguientes, y no están en orden de importancia: el tratamiento farmacológico o biológico; donde encontramos una amplia gama de antidepresivos, estabilizadores del ánimo y algunos fármacos mal llamados antipsicóticos, en algunos casos más severos con riesgo vital y otros síntomas complejos, siempre con las condiciones adecuadas de seguridad, la terapia electroconvulsiva es una excelente opción; también la implementación de hábitos saludables como higiene del sueño, alimentación, actividad física de intensidad moderada por 150 minutos a la semana; y las intervenciones psicosociales que comprenden la psicoterapia, la terapia ocupacional, el trabajo social y las intervenciones educativas. Todas ellas ayudan al manejo de los síntomas agudos y la prevención de recaídas.
El rol de la familia y el entorno está dado por la validación del sufrimiento, es decir, no atribuir las conductas observables a una falta de voluntad o de ganas de estar bien. Tampoco forzar a la realización de actividades, puesto que esto podría generar frustración, tanto al entorno como al paciente, lo que puede ser un factor que agrave la sintomatología. Por otro lado, es fundamental el apoyo en la búsqueda de tratamiento, puesto que, por la falta de motivación, puede que la persona afectada demore en buscar ayuda. Y, en tercer lugar, es importante recordar que, si hay sospecha de ideación suicida, lo mejor es preguntar dirigidamente. Está comprobado que esto no induce las ideas de suicidio y que ayuda a prevenirlo.
El proceso de recuperación de la depresión puede tomar tiempo, en promedio entre 3 a 6 meses, y debe realizarse un seguimiento posterior a la recuperación que puede extenderse otros 6 meses y hasta un año para la prevención de recaídas.
